Exposiciones

Sin nosotras
no hay fuego
Exposición final de la Escuela de Artivismo Feminista III
ABRIL 19 . MAYO 19 - 2026
Esta muestra comparte un territorio común, lo que se calla como forma de violencia. Eso tiene muchas capas. Es lo que rodea la violencia intrafamiliar, lo que obliga a las mujeres a cargar con su propia seguridad en el espacio público, lo que convierte el dolor del útero en vergüenza, lo que les dice a las mujeres indígenas que su identidad es algo que deben negociar, debilitar o esconder para ser aceptadas. El racismo persiste como una violencia que borra: idiomas, indumentarias, linajes, la posibilidad de decirse sin pedir permiso. Frente a eso, varias obras responden desde la permanencia. Un comal roto que dice seguimos aquí. Un huipil intervenido con cal donde el tejido original resiste bajo la superficie. Una estudianta universitaria que lucha como su abuela porque las luchas sociales se tejen a través de la memoria de quienes las empujaron antes.
Esta iniciativa es coordinada e implementada por la colectiva feminista La Revuelta y se realiza en el marco del proyecto “Utz’ K’aslemal ki Ixoqi’: Una estrategia integral para el ejercicio de los DD. HH. de las mujeres y los pueblos en el Occidente de Guatemala”, liderado por MPDL y AIETI, en asocio con APSM, UDEFEGUA y CICAM, con la financiación de la AECID.
Visita la exposición en:
Parque Intercultural, Quetzaltenango
4ta calle entre 19 y 21 avenida, zona 3, Quetzaltenango
Segundo nivel - Torre principal
Participan:
Jimena Salinas
(Anti)manifiesto cuerpo-territorio
Videoperformance
Sobre un cuerpo en movimiento se proyecta el (anti)manifiesto que propone «hacer matria» para volver al cuerpo como primer territorio histórico. En las telas se puede leer cómo distintas voces se interfieren entre sí, desbordan lo que otros manifiestos dictan y resisten la estructura misma desde donde se pronuncian.
En esta pieza se invita a mujeres y disidencias a volver a habitar un contorno que nunca debió serles arrebatado y a reclamar su corporalidad en desobediencia a las lógicas coloniales, patriarcales, capitalistas y extractivistas que la han impuesto, capitalizado, normado y objetivado. A lo largo de la videoperformance se nos cuestiona: ¿qué puede todavía esa cuerpa?
Sofía Maldonado de León
Soñamos con caminos
Instalación
Un camino tejido con las voces de distintas mujeres que comparten lo que desean para sí mismas y, desde ahí, también para las demás. Cada fragmento parte de una experiencia personal que, al encontrarse con otras, deja de ser individual.
La artista propone el acto de desear como un gesto político. Imaginar nuevos caminos, donde no nos sintamos despojadas de nuestros cuerpos, se vuelve una práctica colectiva cuando nos encontramos.
Gracias a las siguientes mujeres, quienes decidieron aportar su propio bordado a la instalación
(Por orden alfabético):
Alejandra Godínez
Dirla Gramajo Cifuentes
Eliada Pérez
Gabriela Mendoza
Gema Cayax Sutuc
Iza Leiva
Jaqueline Tahay Maldonado
Karla Cajas
Karla Valdez
Lísbeth de León
Lorena de León
Lourdes Maldonado
Mariancy García
Marta Susana de León
Mely Mazariegos
Morgan Miller
Nancy Mendoza
Phauly Cano
Raquel Lucas
Regina Palacios
Rocío Hernández
Rosy Pérez
Yoselin Ajanel
Linda Ruiz
Sin título
Mapa intervenido
El mapa resalta algunas de las especies que se han visto en el territorio guatemalteco, ya sea de paso o quedándose acá. La obra invita a repensar las relaciones entre ellas y a ver los espacios como parte de un ecosistema en el que se puede convivir, donde la vida ya existente y la que vendrá tienen lugar.
Los encuentros con los distintos seres siempre han estado presentes. Son relaciones innegables y necesarias para la existencia de todas. Y como toda relación, hay fluctuaciones. Nos intervenimos sin darnos cuenta, nos afectamos, nos ayudamos y nos extinguimos mutuamente.
Nielsen Uva
Guardianas de la memoria
Mural
El mural traza un recorrido simbólico hacia el Parque Intercultural, un territorio marcado por la violencia del conflicto armado interno. Desde la tierra, formas y presencias reconstruyen un camino guiado por guardianas de la memoria: figuras que resguardan los recuerdos y acompañan a quien observa en un tránsito entre el dolor y la resistencia.
La pieza relata cómo la violencia sexual y la impunidad han sido enterradas en el territorio. La artista nos invita a abandonar el silencio para evidenciar lo que pasó y no repetir la historia.
Jennifer Lopez
Desnutrición
Instalación
Una piñata pone en evidencia cómo la infancia guatemalteca es atravesada entre la promesa de un futuro y una realidad marcada por la violencia estructural. Un símbolo asociado a las infancias y a los cumpleaños que en esta pieza está puesto en un porcentaje que representa todo aquello que no fue ni será celebrado.
En la región suroccidente de Guatemala, 1 de cada 2 niños y niñas menores de cinco años vive con desnutrición crónica, una realidad tan normalizada que no permite ver sus repercusiones reales: infancias marcadas de forma irreversible, cuerpos que no alcanzan a crecer y cumpleaños que nunca llegan.
Jànnelly Peréz
Romper el asfalto para que respire la tierra / Romper el mandato para que respiremos todas
Instalación
Cada uno de los dientes de león fue elaborado colectivamente por mujeres que, desde distintos espacios, acompañan procesos de prevención y atención de la violencia. La pieza nace de una experiencia personal que se comparte con muchas mujeres: crecer en un entorno donde mandatos religiosos y culturales marcaron límites sobre su libertad. Cuestionar esos mandatos fue parte de encontrar su propia voz, y en la acción colectiva de construir la obra, ese relato deja de ser individual.
El diente de león simboliza la fuerza que crece incluso en las grietas. Sus semillas llevan nuevas posibilidades: libertad, voz, autonomía, dignidad y sanación. Lo que fue señalado como maleza se revela como resistencia. Esta obra busca evidenciar la importancia de las redes de apoyo entre mujeres en los procesos de justicia restaurativa.
Gabriela Mendoza
Un retrato sin voz
instalación
Contar nuestro testimonio es un gesto de resistencia. La instalación relata historias que no siempre encuentran espacio para ser nombradas y reflexiona sobre cómo las infancias se ven atravesadas por el miedo y el silencio dentro de círculos de violencia intrafamiliar. Estos escenarios suelen reproducirse como patrones que se heredan, y la obra plantea la importancia de reconocerlos y pedir permiso a nuestra propia energía para interrumpirlos y transformarlos.
La artista también señala un sistema de justicia que vulnera los derechos de una niña, profundiza las heridas y refuerza el silencio. Frente a eso, la reconstrucción se sostiene en las redes de apoyo, la resiliencia y el acompañamiento para que las infancias puedan tomar su propio camino.
Agradecimientos: ¡Fue un gusto, Lirio Preferido!
Channel Batres
Soy un sauce llorón
Pintura intervenida
¿Es el llanto un signo de fragilidad o la primera señal de que estamos vivas? A las mujeres se nos ha llamado «lloronas», «sensibles» o «histéricas» por expresar lo que sentimos. Estas etiquetas han convertido el llanto en algo vergonzoso, cuando en realidad fue nuestra primera forma de comunicación con el mundo. No es un acto de derrota, es un ejercicio de resistencia.
La obra se presenta en dos lienzos. El primero aborda la acción de llorar como un proceso natural que merece su propio lugar. El segundo está construido con retazos de personas que han ofrecido consuelo en momentos de vulnerabilidad. Ambos están conectados por lágrimas que nos recuerdan que la sensibilidad no se atraviesa en soledad.
Mayling Naomy Chún García
¿Qué llevo en mi bolso?
Instalación
Una cartera y una mochila suspendidas desde el techo. De cada una cuelgan los objetos que las mujeres cargan en su vida cotidiana, recopilados a partir de testimonios sobre el acoso callejero. Cada uno de ellos es un símbolo del miedo y la alerta que se ha normalizado al trasladar a las mujeres la responsabilidad de proteger su propia vida, su bienestar y su tranquilidad.
Lo que normalmente permanece oculto dentro de un bolso queda expuesto: necesidades prácticas que conviven con estrategias de protección. La obra cuestiona las condiciones en que las mujeres habitan el espacio público y las dinámicas sociales que las obligan a desplazarse en constante estado de precaución.
Agradecimientos: A las mujeres que compartieron sus experiencias, los objetos de su bolso y las historias que estos guardan. Esta pieza se construye a partir de esas voces que, aunque anónimas, permanecen presentes.
Tefy Neill
Cuando caiga el último árbol
Escultura interactiva
Sobre un tronco de árbol cortado se sitúan siete especies emblemáticas de Guatemala. A través de un audio, se comparten datos sobre cada una junto a frases que invitan a pensar en la relación que sostenemos con la naturaleza y en el cuidado de los territorios.
La artista propone una reflexión sobre la tala inmoderada, la expansión urbana y las formas en que estos procesos transforman los espacios que otros seres habitan. Al ser desmontables, las piezas permiten que el público intervenga directamente y las mueva dentro del mismo tronco. Ese gesto abre un momento de observación más cercana, donde el recorrido, la escucha y el detalle acercan a quien participa a lo que significa habitar y ser desplazado.
Conoce más sobre las especies.
Pamela Carvajal
Moldear
Videoarte y escultura
La dismorfia corporal muchas veces se refleja en el deseo de transformar aquello que no encaja dentro de estándares que no son fijos, sino que se mueven constantemente. La idea central de esta pieza es moldear.
A través de técnicas de escultura con materiales flexibles, se cuestionan y se abrazan todos esos procesos donde los cuerpos son cambiados a los diferentes ideales. La obra se plantea desde un espacio colectivo que abre un diálogo con otras vivencias que, desde distintas corporalidades, también han sido atravesadas por la incomodidad y el deseo de querer moldearse.
Agradecimientos: A quienes aportaron en la creación de las piezas y formaron parte del videoarte: Sofía Cancinos y José Figueroa. A mi novia, que estuvo apoyándome en todo el proceso creativo y fue la directora de foto en el videoarte: Fabiana Guerrero.
Sarha Sac (Sato)
Por mi comes
Instalación
El comedor puede reinterpretarse como el lugar visible de otros espacios que no se ven: la cocina y un estilo de vida históricamente asignado a las mujeres. A través de ilustraciones, la obra aborda un micromachismo cotidiano, la naturalización de que las mujeres deben alimentar y servir.
La artista propone una lectura no literal del espacio para denunciar las dinámicas normalizadas. Sin embargo, la pieza también es un homenaje a las mujeres que, a través del acto de cocinar, nutren, cuidan, sostienen y aman. Esa contradicción es deliberada. Si la gastronomía puede considerarse una forma de arte y el acto de comer un ritual social, ¿qué lugar ocupa quien lo hace posible?, ¿por qué rara vez reconocemos a quien está detrás de ese encuentro?
Agradecimientos: A mi mamá y a todas las mujeres que una vez me alimentaron.
Fabiana Guerrero
No me encuentro
Videoarte
No me encuentro surge del sentimiento de desconexión hacia el cuerpo de uno mismo, surge de la incomodidad de ver en el espejo un cuerpo que no se siente tuyo. Es la experiencia de estar en un cuerpo que constantemente te hace pensar como quisieras ser y lo que no eres.
Agradecimientos:
A mi pame por apoyarme y quererme como soy.
Yessi Subuyuj
Y Nan Felipa dijo: «Seguir aquí»
Instalación
A partir de los diálogos con su abuela, la pieza aborda la memoria, los saberes ancestrales y las prácticas cotidianas como formas de resistencia y permanencia en el territorio. Está dirigida al territorio de San Juan Sacatepéquez, a mujeres indígenas, futuras generaciones y a quienes niegan la historia.
La artista Maya Kaqchikel señala el despojo que se refleja en la pérdida del idioma, el debilitamiento de los saberes y el racismo hacia nuestra identidad. Entre los elementos que la componen están el idioma kaqchikel, presentado con velas a través de las cuales nuestros ancestros pueden comunicarse; la medicina ancestral, suma de conocimientos, técnicas y procedimientos basados en las creencias y experiencias de nuestra cultura; collares, símbolo de permanencia ante el modernismo; y comales rotos, muestra de que a pesar de la ruptura por el intento de borrarnos, seguimos aquí.
Agradecimientos: A mi abuela, por sus palabras, por su compañía y los saberes que siguen siendo parte de este camino. Al espacio de La Revuelta, por abrir lugar al encuentro, al diálogo y a la construcción colectiva. Y a cada una de las personas que fueron parte de este proceso, que acompañaron la construcción de ideas y la materialización de esta pieza.
Yeimy Alejandra Godinez Pisquiy
Antes de salir, me cubro de la realidad
Instalación sonora
Un tocador con un espejo intervenido con pintalabios. En él permanecen escritas frases que se usan para justificar la violencia intrafamiliar. Los objetos de maquillaje que lo acompañan están vinculados a las memorias personales de la artista, donde funcionaban como medio para disimular las huellas del maltrato.
En este escenario cotidiano, el maquillaje deja de ser estético para convertirse en una herramienta de ocultamiento y silencio. Desde su experiencia personal y su formación en psicología, la artista cuestiona cómo la violencia intrafamiliar puede confundirse con el afecto y cómo estas dinámicas se aprenden, se repiten y se sostienen en silencio dentro de la familia. Un relato sonoro acompaña la instalación para construir un entorno íntimo que busca conectar con otras vivencias y abrir un espacio de reconocimiento y sanación colectiva.
Agradecimientos: A mi familia y a quienes, de distintas maneras, han acompañado y hecho posible este proceso, especialmente a Francis por su acompañamiento, así como a Morgan y Dilan por su apoyo incondicional a lo largo de este camino
Andrea Sofía Velásquez
Latidos bajo la cal
Instalación
Un huipil de la infancia de la artista intervenido con cal. Las frases escritas en letras blancas reproducen los comentarios coloniales y racistas que se ejercen sobre la identidad indígena en Guatemala. Las frases tejidas con hilo rojo representan el apoyo y la resistencia indígena. Entre ambas fuerzas, el tejido original afirma que la identidad no se pierde: resiste bajo la superficie de lo impuesto.
La cal representa el colonialismo y las imposiciones de «limpieza» estética que buscan el blanqueamiento cultural mediante la ladinización. La instalación denuncia la asimilación forzada y transforma la culpa por la pérdida del idioma o la indumentaria del pueblo k'iche' en un acto de reparación. La historia familiar se propone como un territorio recuperado: el linaje permanece a través de las mujeres que rodean a la artista, un latido que la cal no ha logrado silenciar.
Nidia Valdizón Ixquiac
Lo vello de mi cuerpo
Fotografía intervenida con bordado
Tres fotografías en secuencia: unas piernas sin depilar, unas en tránsito y unas depiladas totalmente. Entre lo natural y lo cultural, la imagen del medio sitúa el espacio de la elección. Las tres están atravesadas por un bordado que enuncia: si la naturaleza lo permite, que la cultura no lo limite.
Los mandatos de belleza heteropatriarcales operan sobre los cuerpos de las mujeres y han convertido la depilación en una práctica normalizada. La pieza propone una reconciliación con el cuerpo propio y reivindica la posibilidad de elegir —depilarse o no— sin que esa decisión dependa de la validación externa ni implique autolesión o censura. La dignidad no viene de un atributo físico asociado a una idea de belleza, sino del hecho mismo de estar viva. Desde su experiencia como psicóloga, la artista nos propone una autonomía corporal como ejercicio político.
Agradecimientos: A todxs por el amor que les hace creer en mí. A La Revuelta, a los cuatro osos, a mi Tita, a Esvin, a Sabina, a Paula, a Juanjo, por animarme y ayudarme con ternura y estar pendiente del proceso desde el inicio. Y a todas las amistades y personas que me inspiraron, animaron, ayudaron y estuvieron durante la construcción de la obra.
Leila Chún
Lucha como abuela
Videoarte
La pieza reúne archivos del recorrido educativo de la artista, desde la primaria hasta su ingreso a la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). A partir de este trayecto, denuncia un sistema educativo que ha operado como barrera para las mujeres indígenas y que limita su acceso a la educación a través de estructuras excluyentes y machistas que persisten hasta hoy.
En paralelo aparece su abuela, quien desde su casa observa fotografías de cada etapa de ese recorrido. Su presencia sostiene la pieza: las luchas silenciosas que ella atravesó hicieron posible que la artista, primera nieta de su familia en acceder a la educación superior, hoy ocupe ese lugar. Las luchas sociales no ocurren por casualidad, se tejen a través de la memoria de quienes las sostuvieron antes.
Agradecimientos: Mi abuela — María Simón
Hermelinda Velásquez
Corporalidad intervenida
Videoperformance
La adenomiosis es una enfermedad ginecológica donde el tejido que reviste el útero crece dentro de su pared muscular, lo que provoca un útero agrandado, flujo abundante y dolor intenso. Ángela Chávez, tía de la artista, vivió con esta condición durante años. A los 54 años fue sometida a una operación de matriz. Aguantó dolores fuertes porque le decían que era normal, que exageraba, que las mujeres deben callar y esperar a que sus esposos decidan sobre sus cuerpos.
La videoperformance denuncia la violencia hacia los cuerpos intervenidos sin consentimiento ni información y expone un dolor que se silencia en el cuerpo, en la casa, en la familia, en la iglesia y en la sociedad. A través del cuerpo como herramienta y la lana como representación del flujo, invita a reflexionar sobre los dolores escondidos y las muertes de identidad de mujeres que se sentían culpables por sus cambios de comportamiento, que no podían expresarse y que cargaban con la vergüenza de ya no estar «completas». Construir memoria y resignificar la lucha de quienes atraviesan la operación de matriz en silencio y obligación. Como dijo Ángela: «Si alguien puede hablarlo que lo diga, porque yo no puedo».
Agradecimientos: A todas las mujeres que compartieron su memoria para esta pieza. A mi mamá, mi hermana y las señoras de la comunidad y el mercado que me confiaron sus palabras. En memoria de Ángela Chávez, quien falleció el 14 de febrero de 2015.
Saray Rac Cruz
Doris: Hilos de Memoria y Sanación
Instalación textil
Lienzos que descienden desde lo alto, teñidos con pigmento de claveles rojos: la flor favorita de Doris, tía de la artista, cuyo asesinato fue silenciado bajo amenazas que impidieron a su abuelo buscar justicia. Los espacios en blanco y las frases inconclusas representan lo que no se pudo continuar.
La instalación es un ejercicio de reparación simbólica que utiliza el lenguaje textil para romper el silencio impuesto por la violencia. La artista es heredera de un doble linaje textil: familia paterna dedicada a las telas y abuelos maternos sastres. A través del oficio de sus ancestros, une los hilos de una historia que finalmente encuentra su lugar. La pieza también es un homenaje a su madre, quien con el tiempo le ha contado lo que fue su historia familiar y le ha ayudado a entender y sanar las heridas heredadas.
Agradecimientos: A mi madre, por continuar con el relato de la historia de su familia.
Dulce Juárez
Imágenes transitadas: la complicidad de la ternura
Collage
Los collages surgen del encuentro entre los empapelados del Centro Histórico, el archivo fotográfico del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), fotografías tomadas en el Parque Intercultural y otras que no se pudieron rastrear. Entre ellas se producen diálogos y con esta obra nos declaramos parte de la conversación. Son imágenes transitadas, que han atravesado muchos formatos, muchos ojos, mucho polvo y muchos tiempos.
Esta práctica nos permite atender las relaciones y aceptarnos entrelazadas en ellas. Las piezas son un esfuerzo por repensar los vínculos que fueron producidos y se siguen produciendo desde el Conflicto Armado Interno, al explorar principalmente el sentido de complicidad, de camaradería y de ternura.

Ir y Venir
Memorias de mujeres migrantes
Creada por Agencia Ocote y La Revuelta
MAYO 17 . JULIO 19 - 2025
¿Cómo habitamos los territorios? ¿Qué fuerzas nos obligan a dejarlos? Para muchas mujeres en Centroamérica, migrar no ha sido una opción, sino una necesidad forzada por contextos marcados por la violencia, la persecución política, el despojo y la falta de oportunidades.
Seis mujeres comparten sus trayectorias, atravesadas por el exilio, el desplazamiento y la búsqueda de refugio. La exposición cuestiona las condiciones políticas y económicas que han determinado estas migraciones, y reconoce que la violencia de Estado, los conflictos armados, el extractivismo y las crisis humanitarias han sido factores determinantes en estos procesos.
Sus voces —con matices, duelos, decisiones difíciles y también apuestas colectivas— acercan a las memorias recientes del exilio. En sus cuerpos resuenan los ecos de los territorios que dejaron atrás, junto con la posibilidad de imaginar y construir nuevas geografías de resistencia. Al llegar a nuevos lugares, muchas de ellas transformaron sus luchas: formaron redes de apoyo, impulsaron movimientos por la justicia y sostuvieron procesos colectivos que desbordan las fronteras impuestas.Cada desplazamiento guarda una historia de lucha y transformación. Los testimonios reunidos se entrelazan con los de muchas otras personas migrantes, porque forman parte de una realidad compartida, donde miles continúan siendo desplazadas, exiliadas o deportadas. La crisis migratoria no es reciente, pero sus efectos siguen golpeando con fuerza.
Este recorrido invita a escuchar, imaginar y tejer nuevas formas de resistencia y memoria desde las corporalidades en tránsito.
Visita la exposición en sus 2 sedes:
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Casa Revoltosa: 7 Calle 11-58, Zona 1
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Casa Ocote: 12 Calle 6-16, Zona 1
Mujeres migrantes:
Alejandra Menjivar
El Salvador
Es una política y activista transgénero salvadoreña. En 2021, se convirtió en la primera mujer trans en postularse para un cargo de elección popular en El Salvador, al ser candidata al Parlamento Centroamericano por el FMLN. Tras recibir amenazas en El Salvador, solicitó asilo político en México, donde fue secuestrada y agredida en junio de 2021. A pesar de estos desafíos, continúa su lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ en la región.
Emilia Yang
Nicaragua
Es artista, investigadora y activista nicaragüense en el exilio. Su obra explora la memoria, el desplazamiento y la resistencia. Fundó AMA y No Olvida, un museo comunitario que honra a víctimas de la represión estatal en Nicaragua. Desde la diáspora documenta testimonios, crea archivos y siembra esperanza.
Julia Corado
Guatemala
Es periodista guatemalteca, exdirectora de elPeriódico. Fue criminalizada junto a colegas tras la captura de Jose Rubén Zamora, lo que la obligó a exiliarse en 2023. Con más de 20 años de trayectoria en medios, desde el exilio sigue alzando la voz por la libertad de prensa y ejerce en eP Investiga. Sueña con regresar a una Guatemala democrática y sin persecución.
Rina Lazo (1923 - 2019)
Guatemala
Fue una muralista y grabadora guatemalteca. Su obra fusiona la cosmovisión maya con el muralismo mexicano. Usó el arte como archivo de memoria y resistencia. Migró a México becada por su talento y dejó un legado visual que entrelaza infancia, desplazamiento y justicia social.
Rosalina Tuyuc
Guatemala
Es lideresa indígena kaqchikel, activista y sobreviviente del Conflicto Armado Interno. Fue desplazada internamente tras el asesinato de su padre y su esposo por el Ejército. Fundó la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala y ha dedicado su vida a la lucha por la memoria, la justicia y los derechos de las mujeres mayas.
Tamara Zamora
Nicaragua
Es socióloga, educadora y activista nicaragüense exiliada en Guatemala. Salió del país tras la persecución política del régimen de Ortega, que afectó directamente a su familia. En el exilio, trabajó con la Red Jesuita con Migrantes y en la Casa Myrna Mack, apoyando a personas migrantes. Desde la resistencia cotidiana, defiende la dignidad, la memoria y el derecho a una vida más justa.




Sin Permiso
Exposición de cierre de la Escuela de Artivismo Feminista II
OCTUBRE 12 . NOVIEMBRE 30 - 2024
Esta exposición cuestiona cómo la identidad y la memoria se transmiten, interrumpen y resisten en contextos de colonización, represión y violencia. Las piezas presentes abordan la represión hacía los pueblos originarios, la desarticulación de los movimientos estudiantiles y la invisibilización impuesta a la comunidad LGBTQ+. A través de elementos como la indumentaria, las corporalidades y las intervenciones públicas, las artistas desafían las estructuras que intentan despojar a sus comunidades de dignidad y existencia.
En esta nueva edición de la Escuela de Artivismo Feminista, se continúa el esfuerzo sostenido por generar espacios donde las mujeres jóvenes puedan organizarse, crear colectivamente y utilizar el arte como herramienta para explorar sus autonomías, resistir juntas e imaginar nuevas realidades. Sin Permiso reafirma la necesidad de visibilizar y sanar las profundas heridas que los sistemas coloniales, patriarcales y homofóbicos siguen dejando en la sociedad.
Símbolos como el güipil, el atril médico y las bolsas de sangre evocan relatos de resistencia que confrontan la discriminación institucional y la opresión de género. Cada obra establece un puente entre pasado y presente, concibiendo la lucha por la justicia social como un proceso constante, alimentado por fuerzas compartidas que permanecen vivas en los actos de creación, comunidad y memoria colectiva.
Visita la exposición en sus 2 sedes:
-
Casa Revoltosa: 7 calle 11-58 Zona 1
-
El Círculo: 11 Avenida 7-19, Zona 1
Artistas participantes:
Ana Rocío Silva Rivera
Bióloga, artista y amante de la vida
Cantos ocultos
Instalación interactiva
La pieza busca crear un espacio simbólico donde cada figura y vocalización de ave representa una narrativa singular, con la intención de visibilizar la lucha de mujeres por los territorios y en defensa de la naturaleza. Su estructura la conforma una rama cubierta con plantas colgantes, bromelias, dos audífonos que comparten fragmentos de cuatro historias junto a los cantos de aves nativas. Las figuras de las aves, al ser colocarlas sobre la rama permiten que el público participe en un acto colectivo que resalta la conexión y reflexión sobre la importancia de escuchar, reconocer, y apoyar las voces de quienes luchan por la justicia ambiental y social.
Linda Chá
Maya K'iche-Poqomch'i, Artista y Universitaria
Hilos interrumpidos
Instalación
A través de dos güipiles de distintas generaciones pero ambos de Tamahú, Alta Verapaz, conectados por hilos amarillos, la artista pretende simbolizar la transmisión de los saberes ancestrales e identidad maya entre abuelas, madres e hijas. Este proceso colectivo destaca a las mujeres como portadoras del legado maya a través de la indumentaria maya. Sin embargo, un uniforme escolar con hilos azules y un rosario interrumpe este vínculo, representando la discriminación en espacios educativos y laborales, que contribuye a borrar la identidad maya y todo lo que hay a su alrededor.
Barrilete
Maya kaqchikel, estudiante de Ciencias Jurídicas y Sociales / Artista
Esencia del congreso
Instalación
Para la historia oficial, el Congreso de la República de Guatemala es un símbolo de identidad nacional y por ende un "Patrimonio Cultural" de la nación. Su valor histórico y político ha implicado una disputa de poder. En "La Esencia del Congreso" la artista y activista Barrilete problematiza dicha institución como un mecanismo ideológico de Estado, inmerso en una representación minoritaria, cuya finalidad es patrimonializar los derechos de comunidades racializadas y desvanecer las memorias de los pueblos originarios.
A la pieza le acompaña esténciles elaborados con cajas de medicamentos psiquiátricos, como una representación del derecho a la salud mental y una necesidad generacional. Esto nace como una urgencia para sobrellevar la bipolaridad política del país y el sistema colonial, racista, heteronormado, extractivista, represivo y sus mutaciones. Mutaciones tales como el mal uso del derecho penal para criminalizar líderes indígenas, sindicalistas, estudiantes, defensores de derechos humanos, jueces, periodistas, educadores y cualquier voz disidente que ejerza su derecho de manifestación y libertad de expresión. Así es como han pretendido desarticular y desmovilizar.
Clara Reyes
Psicóloga clínica y artista
No era amor
La artista cuenta con un video performance y 20 testimonios reales que cuentan sus vivencias en las relaciones románticas a través de frases comestibles que minimizan el abuso verbal y psicológico.
Cada frase representa la fragilidad que causan las palabras al ser consumidas y el conflicto entre la memoria y el olvido. A partir de ello, surge el cuestionamiento ¿Qué tragamos en nombre del amor romántico?
Zitry Girón
Transfusión para el movimiento
Videoperformance (6:10)
La artista se hace acompañar por una laboratorista, quien le coloca una bolsa de transfusión en el brazo. Durante el proceso, Zitry lee un texto acerca del sufrimiento vivido durante el paso por el movimiento estudiantil. Al completarse la transfusión, toma la bolsa con su sangre, en la cual están inscritas las siglas MEU (Movimiento Estudiantil Universitario) y la coloca en un atril junto a un racimo de claveles rojos. Con esta pieza, se pretende simbolizar el sacrificio y el dolor que se experimenta dentro de dicho movimiento, a causa de la violencia externa tanto como de la violencia interna entre miembrxs del mismo.
Memoria de una transfusión
Instalación
Un atril médico acompañado de una bolsa de sangre y un racimo de claveles rojos. En bolsa se leen las letras MEU (Movimiento Estudiantil Universitario), creando así una continuidad simbólica cuya intención es explorar el sacrificio y la lucha dentro del movimiento estudiantil. Memoria de una transfusión simboliza la memoria permanente que ha quedado en el cuerpo y la psique de la artista, tras su experiencia dentro de dicho movimiento y reflexionando sobre el impacto emocional y físico a raíz de la violencia vivida.
Sindy Coxaj
Ámese aquí
Videoarte
Una estructura metálica cubierta por una tela blanca que dificulta ver con claridad a través de ella; dicha estructura se posiciona frente a dos edificaciones simbólicas y representativas de la represión que ha sufrido la comunidad LGBTIQ+ en Guatemala, y en cada uno de los lugares una pareja entraría a ella para mostrarse afecto de distintas maneras. Una de las parejas conformada por dos mujeres y la otra por la artista y un hombre.
Sindy busca crear un refugio pero a la vez representar el encasillamiento, pretende reapropiarse de los espacios públicos, invitar a lxs espectadores a reflexionar sobre la dificultad de expresar amor para la diversidad y, a su vez, afirmar que Si la gente no pudiera distinguir entre identidades de género, ¿habría problema con las muestras de afecto a la vista de otrxs? Ámese aquí puede interpretarse como una invitación tierna, pero también como una imposición violenta.
Jesse Reneau
Es abuso laboral
Performance
La artista recopila testimonios de abuso laboral en distintos establecimientos de Guatemala, uno de ellos sobre su propia experiencia, de los cuales extrae elementos a denunciar y los resume en frases. Dichas frases se imprimen en carteles que se llevan frente al respectivo lugar denunciado; las letras contorneadas, blancas por dentro, son rellenadas con un sello en el cual se lee ES ABUSO LABORAL, reforzando así que la acción denunciada es, en efecto, un atentado contra la dignidad de lxs trabajadores. El cartel se levanta y sostiene frente al lugar, por cuatro manos, ya que la pieza pretende reforzar también la importancia de acuerparse y denunciar colectivamente.
Instalación interactiva
Espacio que invita a lxs visitantes a plasmar sus propias denuncias laborales en lo que simula ser un “libro de quejas”, ya sea con nombre o de manera anónima. La intención de la artista es facilitar una zona de desahogo, así como visibilizar y/o evidenciar en qué establecimientos se sostienen prácticas violentas con empleadxs, a modo de romper la normalización de dichos hábitos y con pactos invisibles pero persistentes. Al terminar de redactar su denuncia, cada participante puede marcar la página con el mismo sello que se utilizó en el performance, del cual se lee el título de la pieza.
Fátima Hidalgo
Cuando te conocí, tú ya te sentías absolutamente sola
Poemario / collage
Collage inspirado en poemas de la autoría de la artista. Fátima interviene fotografías de ella misma y extractos de su poemario, el cual invita a reflexionar acerca de la deshumanización que atraviesan las corporalidades cuir a lo largo de sus vidas, mientras desarrollan su identidad personal. Tanto los textos como la pieza gráfica pretenden representar la manera en que les son arrebatadas partes vitales de su vida, como relaciones interpersonales, espacios seguros u oportunidades; todo eso a causa del estigma que conlleva reconocerse diversx. El despojo como algo cotidiano, procesos de vida constantemente interrumpidos.
Kelly Ruiz (Kellyna, pata de yeso)
La barrialidad
Performance
Performance en la que la artista se envuelve y camina con un velo intervenido con velas, como representación de las vivencias cotidianas en la barrialidad y la defensa de la autonomía universitaria en la educación pública. Las marcas de la tela evidencian la violencia sistemática que atraviesan diversas corporalidades en su día a día.
Yohana Q’alel
Tejer libertad
Fotografía
Fotografías que exploran la reivindicación del tejido como un vínculo con la identidad cultural desde la infancia, para resaltar su relevancia en la comunidad K'iche' de Chi uwi'la (Chichicastenango). Más allá de una técnica, el tejido transmite conocimiento ancestral, libertad y autonomía. La artista investiga esta práctica como medio de expresión y resistencia frente a la globalización, al destacar el papel de pocas niñas en su comunidad que preservan este saber. El acto de tejer fortalece el sentido de pertenencia cotidiana como personas mayas, al tiempo que redefine lo que significa el arte de tejer en su contexto.
Samantha Castro Sta. Cruz
¿Cómo se cuida una ausencia?
Instalación
Con esta pieza, se pretende explorar y reflexionar alrededor de las experiencias de amistad entre mujeres, especialmente dentro de los feminismos, a través de más de treinta testimonios que relatan la complejidad de romper o dejar ir un vínculo. La obra se construye a partir de una estructura de madera que simula una casa o refugio, dentro de la cual cuelgan mensajes que las participantes dedican a las amigas que ya no están presentes en su vida.
Sofía Elena
Diseñadora y artista
Re habitando la corporalidad
Videoarte
Con esta pieza, la artista pone sobre la mesa distintas situaciones que atraviesan las corporalidades femeninas, al reflejar las sensaciones y sentimientos al habitar un mundo que limita la autoexploración y la expresión personal. A través del diálogo entre mujeres, se exploran las diversidades que surgen al habitar el propio cuerpo, influenciadas por discursos religiosos, culturales y sociales.
La pieza incluye un autoexamen de mama como un llamado al autocuidado, acompañado de fotografías de calzones pintados por mujeres como autorretratos de sus vulvas, mientras se escuchan fragmentos de las conversaciones que surgieron durante el proceso.
Maru Archila
Artista de Guerrilla y Activista Gráfica
SINDICADA
Performance
Esta pieza surge como un acto de resistencia y memoria con la cual Maru, artista y activista, busca visibilizar los nombres y las luchas de lxs muchxs presxs políticxs (criminzalizadxs, perseguidxs y/o exiliadxs), como consecuencia de un sistema de justicia ineficaz, empecinado en coaccionar y reprimir a la población.
Fotografía análoga y digital
Esta pieza es una compilación de fotografías capturadas por una fotoperiodista, junto con documentación reunida por la artista a lo largo de su proceso legal.
Luisa Alvarado
Artista multidisciplinaria y diseñadora gráfica
Desbordes
Videoarte
La pieza presenta cinco videos en los cuales se muestran a distintas mujeres sufriendo en diversos aspectos, todas atrapadas en el mismo espacio. Estas mujeres representan el duelo y sentimientos cercanos, evocando la interpretación de espacios, vivencias y experiencias que enfrentan las mujeres tanto en exposiciones audiovisuales como en su vida diaria. Los videos exponen la ansiedad, frustración, sensación de encierro y agotamiento que resultan de la percepción de la mujer como objeto de consumo: cómo se espera que actúe o sea lo suficientemente adecuada en una sociedad que constantemente la observa como un producto. La pieza retrata la asfixia como una serie de sentimientos dispersos que invaden a las mujeres ante la experiencia inevitable de ser vistas como una adquisición y objeto de crítica.
Las pegatinas pretenden recrear etiquetas utilizadas en productos de consumo, y contienen un código QR que enlaza a cada video para reproducirse en distintos dispositivos y locaciones.














